¿Dónde Pasarás la Eternidad?

El cuerpo va a la tumba, lo sabemos. Pero tu alma, que nunca muere, ¿adónde pasará la eternidad?

Según la Biblia, Palabra de Dios, solamente hay dos lugares en espera de las almas de los difuntos: o bien en la presencia de Dios en el Paraíso junto a Jesucristo {Juan 14:26}, o bien, en el Hades, un lugar de tormento eterno {Lucas 16:19-31}. No hay purgatorio.

Dice la Biblia, refiriéndose al regreso de Jesucristo, en 2ª Tesalonicenses 1:8: “En llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia”.

Fácil sería pensar que, luego de esta vida, todo se acaba (como suele decirse): “a dos metros y medio bajo tierra”. Nadie tendría que lamentarse por vivir despreocupadamente de Dios y hacer a su antojo, si después de todo su vida se extinguiese, o sea, “dejaría de existir”.

Algunos no creen en la “inmortalidad del alma y del espíritu”, a pesar de que la Biblia nos habla claramente de una “eterna perdición”, así también como de una “vida eterna”. No usaría Dios en su Palabra, la Biblia, el término “perdición”, ligado a la palabra “eterna” (del griego “Aionios”), si no fuera porque la condenación que se recibe no es una “extinción”, sino más bien, un castigo eterno.

Para reafirmar esto, Jesucristo habla con referencia al infierno de la siguiente manera: en Marcos 9:44 leemos: “Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga”. Y en la epístola encourage al apóstol Pedro se nos dice: 2ª Pedro 2:17: “… para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre”.

Pero… ¿para quiénes está preparado tan horrendo lugar, y tamaño castigo?

La Biblia dice: para aquellos que “no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

Muchos, ante la pregunta “¿Conoces a Dios?”, siempre tratan de afirmar que sí, argumentando ya sea algún pensamiento religioso o filosófico, conforme su conciencia (pero en el fondo no están seguros). Pero la realidad espiritual es más directa: solamente puedes conocer a Dios si has creído y obedecido al evangelio.

Obedecer al evangelio no consiste en realizar buenas obras de mérito propio, sino creer con fe que Cristo, el Hijo de Dios, murió en la cruz para pagar el precio de nuestros pecados.

Obedecer al evangelio es reconocer que estábamos expuestos a la “condenación eterna” por consecuencia del pecado, pero que ahora, al creer y aceptar al Salvador Jesús, nuestro estado cambia a “vida eterna”.

Estimado amigo/a: ¿Te has puesto a pensar en dónde pasará tu alma la eternidad?

A veces hacemos tantos planes para esta vida, que nos olvidamos de lo más importante, que es: nuestro “destino eterno”.

No hay concesiones que puedas hacer con Dios fuera de Cristo. No hay purgatorio, en donde puedas “arreglar cuentas con Dios”. La Biblia nos dice que lo que decidas en esta vida marcará el destino eterno de tu alma. Y hay sólo dos, y nada más que dos destinos: o… “vida eterna” o “perdición eterna”.

Que en el día de hoy puedas oír esta Palabra de Dios, y creer en Jesucristo como tu Salvador para tener “la vida eterna” (Juan 5:24).

Jesucristo desea morar en nuestro corazón, cuando afirma: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta {del corazón}, entraré a él…” (Apocalipsis 3:20). Al recibir a Cristo (Juan 1:12) por fe en nuestro corazón (Efesios 3:17), Dios nos adopta como sus hijos; venimos a ser hijos de Dios (Juan 1:12).

ORACIÓN PARA ACEPTAR Y RECIBIR A CRISTO por fe en tu corazón (pero hazlo con fe y con sinceridad):

“Yo confieso que soy un pecador(a) en necesidad de salvación. Me doy cuenta que viene el día en que será demasiado tarde para ser salvo(a). Yo te recibo ahora, Jesucristo, como mi Señor y Salvador personal; perdona mis pecados y, por favor, inscribe mi nombre en el LIBRO DE LA VIDA ETERNA. Amén”.

Tomado de Internet: www.casadeoracion.com
Cortesía de: Antonio Celis Estrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *